LA PROVINCIA VIVE UN CAMBIO DEL CICLO MIGRATORIO

  • Las salidas de extranjeros superan a las llegadas con un descenso de 90.000 extranjeros con respecto a 2013

  •  ASTI-Alicante hace una radiografía de la situación migratoria con su informe “Aproximación a la realidad de la población extranjera en la provincia de Alicante”

El Secretariado Diocesano de Migración de la Diócesis de Orihuela-Alicante, ASTI-Alicante, acaba de hacer público el informe estadístico “Aproximación a la realidad de la población extranjera en la provincia de Alicante”, elaborado por la socióloga Mª Victoria Barceló Mira.

En él se han tenido en cuenta los últimos datos del INE, incluyendo los provisionales a 1 de enero de 2014, y entre las principales conclusiones destaca un cambio de ciclo migratorio: ha finalizado la época de las llegadasmasivas y se ha iniciado una etapa en la que las llegadas de extranjeros son inferiores a lassalidas.

Después de un incremento casi exponencial, en el que durante los años 1998 y 2008 la población extranjera se multiplicó por seis,superando los 450.000 en el año 2008, se inicia en 2009 una etapa de ralentización de las llegadas que coincide con el inicio de la fuerte crisis a nivel europeo, que afecta muy especialmente a España.

El nuevo ciclo se inicia con los datos del INE a 1 de enero de 2013. Estos indican que los extranjeros disminuyen en algo más de 3.000 en la provincia de Alicante. Los últimos datos provisionales, a 1 de enero de 2014, que según ASTI-Alicante hay que valorarlos con la necesaria cautela, afirman y acentúan el cambio de tendencia con el descenso de 90.000 extranjeros.

Aún así, según este informe “sería erróneo hablar de éxodo masivo en la medida de que algunas nacionalidades siguen incrementando su presencia tales como Argelia, Rusia, Ucrania, o Pakistán”.

De este modo, la presencia extranjera en la provincia de Alicante, después de tan notable descenso, y recordando que son cifras provisionales, se acercaría a los 380.000: lo que significa que una de cada cinco personas de nuestra provincia es extranjera.

Además, los últimos datos definitivos del INE, a 1/1/2013, mantienen a la provincia en el tercer lugar en cantidad de extranjeros, después de Madrid y Barcelona, y el primero en términos relativos: 24,1%. Veinte municipios de la provincia, del total de 141, concentran el 75% de los extranjeros. La lista la encabezan Torrevieja, Alicante y Orihuela.

En cuanto a la procedencia, a pesar de que la Unión Europea reduce su presencia por primera vez desde 2004, sigue siendo la zona geográfica mayoritaria con un 63,4% sobre el total de extranjeros, liderados un año más por los británicos. Asia y África ralentizan sus llegadas y América mantiene un descenso sostenido desde el año 2009, reduciendo su presencia en casi una tercera parte desde dicho año. Argelia encabeza por primera vez las nuevas llegadas aumentando su presencia en un 17,4%, con 1.755 nuevos empadronados, y representando el mayor aumento registrado por este colectivo alcanzando la cifra de 11.854.

Los hombres extranjeros y no comunitarios son los que más pierden su trabajo

El informe de ASTI-ALICANTE pone la atención también en la situación en la que se encuentran los colectivos de extranjeros más vulnerables en nuestra sociedad. En este sentido, los datos recopilados muestran que la pérdida de contratos de trabajo entre los años 2006 y 2013 fue del 30,2% para los extranjeros, más de doce puntos superior a la de los españoles que fue del 18,0%. En el año 2013, el 99,3% de los extranjeros que perdieron su trabajo pertenecían a países no comunitarios y el 71% eran hombres. Este último aspecto podría explicar el hecho de que la mayoría de los extranjeros que se van son hombres.

“Esta realidad conlleva para los extranjeros, además de la desestabilización económica, social, familiar, emocional y psicológica que supone para cualquier trabajador, el agravante de la imposibilidad de su regularización documental, generando múltiples situaciones de irregularidad sobrevenida con la consiguiente pérdida de derechos: asistencia sanitaria, imposibilidad de continuar los estudios más allá de la E.S.O., etc” explica la socióloga responsable del informe, Mª Victoria Barceló.

Tanto es así que este trabajo de investigación, elaborado y difundido por el Secretario de Migración de la Diócesis de Orihuela-Alicante, pone de manifiesto que “este escenario impone el reto y la necesidad de la creación de redes solidarias inclusivas capaces de construir un “nosotros” colectivo, participativo, sensible y comprometido con esta realidad marcada por la profundización de la brecha de las desigualdades. Con nuestro cotidiano quehacer nos planteamos contribuir al logro de este objetivo”.

DESDE 1990 AL SERVICIO DE LA SOCIEDAD ALICANTINA, LA DIÓCESIS Y EL INMIGRANTE

El Secretariado de Migración lleva trabajando en la Diócesis de Orihuela-Alicante desde el año 1990 con la misión de promover una respuesta pastoral adecuada a la realidad de los inmigrantes que viven en Orihuela-Alicante. A fin de disponer de personalidad jurídica propia y poder ampliar su trabajo institucional desde el propio Secretariado se creó en el 2003 la Asociación de Solidaridad con los Trabajadores Inmigrantes de Alicante (ASTI-Alicante).

Informe completo en: astialicante.org

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EXPULSIONES EN CALIENTE: INMORAL E ILEGAL, por José Luis Segovia Bernabé

Juristas denuncian que Interior viola la ley y los derechos fundamentales con las “expulsiones en caliente”. Han redactado un informe “Expulsiones en caliente” que denuncia que el estado actúa al margen de la ley. Con el PSOE y con el PP se cometían irregularidades manifiestas. Reproducimos la intervención de José Luis Segovia profesor de Ética Social en la presentación del informe, que denuncia que no puede haber ley sin justicia.

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FRANCISCO VISITA A LOS REFUGIADOS: RECONOCER LAS EXIGENCIAS DE JUSTICIA Y ESPERANZA Y BUSCAR JUNTOS CAMINOS CONCRETOS DE LIBERACIÓN

Ciudad del Vaticano, 11 septiembre 2013 (VIS)

Francisco visitó a primera hora de la tarde de ayer el Centro Astalli en Roma, para la acogida y el servicio a los que piden asilo y a los refugiados, que administra el Servicio de los Jesuitas para los Refugiados. El Papa llegó al centro durante los turnos de comedor y saludó a los comensales y a los voluntarios que servían la mesa. Después fue a la capilla del centro para rezar unos momentos y desde allí pasó a la iglesia del Gesú donde encontró a quinientas personas, todas miembros de esa institución, tanto operadores, como voluntarios, amigos y residentes y escuchó, antes de pronunciar un discurso, las palabras de dos refugiados, un sudanés y una mujer siria.

”Cada uno de vosotros, queridos amigos – ha afirmado el Papa- trae una historia de vida que nos habla de los dramas de las guerras, de los conflictos, a menudo vinculados a las políticas internacionales. Pero cada uno de vosotros es portador de una riqueza , sobre todo, una riqueza humana y religiosa que debe ser acogida y no temida. Muchos de vosotros sois musulmanes, de otras religiones, llegados de diferentes países y situaciones diversas. ¡No debemos tener miedo de las diferencias! La fraternidad nos hace descubrir que son un tesoro, un regalo para todos”.

Francisco ha recordado que Roma, después de Lampedusa y de otros lugares suele ser la “segunda etapa de un viaje difícil, agotador, a veces violento… con el fin de asegurar un futuro a los hijos y la esperanza de una vida diferente para ellos y para la familia”. Así, Roma debería ser “la ciudad que permite encontrar una dimensión humana, para empezar a sonreír. ¿Cuántas veces , sin embargo, aquí, como en todas partes, muchas personas que llevan escrito “protección internacional” en su permiso de residencia, se ven obligadas a vivir en situaciones difíciles, a veces degradantes, sin la posibilidad de iniciar una vida digna, de pensar en un nuevo futuro?”.

Refiriéndose a continuación a la labor de los jesuitas con los refugiados ha hablado de cómo San Ignacio de Loyola deseaba que en su residencia de Roma hubiera un local para dar cabida a los más pobres y de que el Padre Arrupe , en 1981, fundó el Servicio Jesuita para los Refugiados, y quiso que la sede romana estuviera en el corazón de la ciudad. “Y pienso -ha añadido- en la despedida espiritual del Padre Arrupe en Tailandia, justo en un centro de refugiados”.

Para el Santo Padre hay tres palabras para definir el programa de trabajo de los jesuitas y sus colaboradores: servir, acompañar, defender.

Servir “significa dar cabida a la persona que llega y tenderle la mano… sin cálculos, sin miedo…trabajar al lado de los más necesitados y establecer con ellos, ante todo relaciones humanas y vínculos de solidaridad; significa reconocer y acoger las exigencias de justicia y de esperanza y buscar juntos… caminos concretos de liberación”.

Acompañar no es sólo acogida. “No basta dar un bocadillo si no va acompañado de la oportunidad de aprender a caminar con los propios pies. La caridad que deja al pobre tal cual es no es suficiente. La misericordia verdadera, la que Dios nos da y nos enseña, requiere justicia; requiere que los pobres encuentran la manera de dejar de serlo. Pide a – la Iglesia y nos pide a nosotros, ciudad de Roma, y a las instituciones – que ya no necesiten un comedor, un techo improvisado, un servicio de asistencia legal para ver reconocido su propio derecho a la vida y al trabajo, a ser plenamente persona”.

Servir y acompañar también quiere decir defender, significa “tomar partido por los más débiles … ¿Cuántas veces no sabemos o no queremos hacernos eco de la voz de los que han sufrido y están sufriendo , de los que han visto pisotear sus derechos, de los que han sufrido una violencia tan grande que ha sofocado en ellos el deseo de justicia?”.

El Santo Padre ha subrayado que si para toda la Iglesia es importante que la recepción de los pobres y la promoción de la justicia no sean confiadas sólo a los “especialistas”, sino que constituya el centro de toda labor pastoral, esta responsabilidad puede atañer aún más de cerca a los institutos religiosos que deben leerla como un “signo de los tiempos”.

“El Señor -ha dicho- nos llama a vivir con más coraje y generosidad la acogida en las comunidades, en las casas, en los conventos vacíos. Los conventos vacíos no sirven a la iglesia para transformarlos en hoteles y ganar dinero. Los conventos vacíos no son nuestros, son para la carne de Cristo, que son los refugiados… Desde luego, no es algo simple, se necesita criterio, responsabilidad, pero también se necesita coraje. Hacemos mucho, quizás estamos llamados a hacer todavía más…. acogiendo y compartiendo con decisión lo que la Providencia nos ha dado para servir”.

Finalizado el discurso, el Santo Padre, acompañado de dos refugiados ha llevado un ramo de flores a la tumba del Padre Arrupe, sepultado en esa iglesia y ha regresado al Vaticano .

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